La reciente imposición de prisión preventiva a Francis Jesús Rosas Davis, acusado de agredir sexualmente a cuatro menores en Villa Consuelo, subraya la alarmante desconexión entre el discurso oficial sobre la protección infantil y la realidad que enfrentan los más vulnerables. A pesar de que la Fiscalía del Distrito Nacional presentó pruebas suficientes para la detención, la pregunta persiste: ¿qué medidas se están tomando para prevenir que estos actos ocurran en primer lugar?
Los hechos, que involucran a menores de entre 2 y 14 años, revelan una preocupante falta de vigilancia y protección en el entorno familiar y comunitario. La manera en que el imputado atraía a las niñas con dulces y dinero es un claro indicativo de la necesidad de una respuesta institucional más robusta y efectiva. La protección de los derechos de los niños no puede ser solo un discurso; debe traducirse en acciones concretas que garanticen su seguridad y bienestar.
Este caso no solo es un llamado a la acción para las autoridades, sino también una oportunidad perdida para reflexionar sobre la eficacia de las políticas actuales en materia de protección infantil. La sociedad exige rendición de cuentas y un compromiso real para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro.
