La reforma policial impulsada por el Ejecutivo continúa sin destrabarse en el Congreso y llega al cierre de la legislatura con nuevas demoras en el Senado, mientras sigue pendiente de conocimiento en la Cámara de Diputados.
La iniciativa fue depositada el 08 de diciembre de 2025, pero desde entonces acumula retrasos, prórrogas y observaciones legales que han frenado su avance. El proceso legislativo, por ahora, no muestra una ruta clara para su aprobación.
El expediente permanece bajo revisión en el Senado, donde las objeciones y extensiones de plazo han postergado la discusión de fondo. A la vez, el texto aún no ha sido agotado en la Cámara de Diputados, lo que prolonga la incertidumbre sobre cuándo podría definirse.
En una reforma de este alcance, el retraso no solo refleja las dificultades para cerrar acuerdos políticos, sino también la falta de claridad sobre el contenido final de la propuesta, sus ajustes legales y los tiempos reales de implementación. Mientras tanto, la Policía Nacional sigue a la espera de una transformación que el Gobierno ha presentado como prioritaria.
El estado actual del proyecto obliga a mantener la fiscalización sobre su trámite: qué cambios se introducen, cuáles observaciones persisten, cuánto tiempo más requerirá su estudio y cuál será el costo institucional de seguir postergando una reforma que fue anunciada como urgente.
