La puesta en marcha de la facturación electrónica, planteada como una herramienta de modernización para las pymes en República Dominicana, llega con una advertencia incluida: la DGII concedió una prórroga adicional de seis meses para que micro, pequeñas y medianas empresas terminen de adaptarse. En un conversatorio de Alegra celebrado en Santo Domingo, Andrés Torres afirmó que el esquema pretende facilitar la gestión operativa y financiera, mientras Carolina Felizzola señaló que el aplazamiento no debe interpretarse como una pausa del proceso.
De acuerdo con lo expuesto, el cambio conserva prácticamente la misma dinámica de facturación, con la diferencia de que el comprobante fiscal se genera de forma electrónica y se envía automáticamente a la DGII. Aun así, el nuevo plazo también deja claro que la transición sigue representando un reto para los pequeños negocios, que ahora cuentan con más tiempo para cumplir, pero con menos margen para improvisar cuando concluya la extensión.
La prórroga empezará a contar desde el 15 de mayo de 2026 y se aplicará automáticamente, sin que se requieran solicitudes ante la administración tributaria. Alegra sostuvo que la transición puede contribuir a ordenar los procesos administrativos, facilitar el cumplimiento fiscal y mejorar la toma de decisiones, aunque el escenario también refuerza la necesidad de vigilar cómo esta adaptación impacta a las pymes y si la promesa de simplificación realmente se traduce en resultados concretos para el sector.
