El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que ve “muy posible” un acuerdo de paz con Irán, tras asegurar que hubo “muy buenas conversaciones” en las últimas 24 horas. Sin embargo, el anuncio quedó acompañado por una nueva advertencia: si no se concreta un pacto, “los bombardeos van a volver a comenzar” y con una intensidad superior a la anterior. El mensaje refuerza el contraste entre el discurso de distensión y la permanencia de la presión militar.
Trump también había planteado más temprano una postura conciliadora en Truth Social, condicionada a que Irán acepte “entregar lo que se ha acordado”. Del lado iraní, el principal negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a Washington de buscar la “rendición” del país mediante “un bloqueo naval, presión económica y manipulación mediática”, aunque Teherán evitó cerrar la puerta y, según el portavoz Esmail Baghai, sigue examinando la propuesta estadounidense.
La reacción inmediata fue de alivio en los mercados financieros. Wall Street cerró con una subida de cerca del 2 por ciento, mientras el petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó 7.03%, hasta 95.08 dólares el barril, y el Brent bajó a 101.27 dólares, por debajo del pico de 126 dólares alcanzado días antes. Aun así, la combinación de señales de acuerdo y amenazas de escalada mantiene bajo vigilancia un conflicto cuyo desenlace sigue dependiendo de decisiones todavía no resueltas.
