Santiago de Chile (EFE).- El presidente de Chile, José Antonio Kast, admitió este lunes ante el Parlamento que su política de austeridad provocará “dolor”, aunque buscó neutralizar las críticas al garantizar que no habrá recortes en ayudas ni en derechos sociales. En su primer discurso sobre el estado del país, pronunciado en la sede del Congreso en Valparaíso, defendió que el ajuste pretende ordenar las finanzas públicas, recuperar la credibilidad de las cifras fiscales y situar el crecimiento económico en el centro.
Kast afirmó que la situación económica y fiscal de Chile es “incluso más compleja” de lo que pensaba antes de asumir el poder el pasado 11 de marzo, y utilizó ese diagnóstico para justificar un plan con el que aspira a recortar 6.000 millones de dólares en dieciocho meses. Además, aseguró que su Gobierno no se apartará del camino pese a las presiones y los “días duros”, en una admisión explícita del costo social y político que puede implicar la estrategia.
El ajuste ya está en marcha. A los pocos días de tomar posesión, el mandatario ordenó una reducción promedio del 3 % en todos los ministerios, que hasta ahora acumula 2.000 millones de dólares, según datos oficiales. Salud figura como la cartera más afectada en monto, con 462 millones de dólares menos, equivalentes al 2,5 % de su presupuesto, mientras Cultura registra el mayor recorte porcentual, cercano al 10 %. Aunque el presidente insistió en que las rebajas no impactarán en ayudas ni en derechos sociales y que estarán orientadas a mejorar la eficiencia de políticas y programas públicos, la magnitud de los ajustes deja abierta la vigilancia sobre cómo se sostendrá esa promesa en la práctica.
