Este domingo, las islas Canarias se preparan para la llegada del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, en un contexto de preocupación entre residentes y de tensión por la gestión de su arribo. La ministra de Salud de España, Mónica García, indicó que el barco llegará entre las 04H00 y las 06H00 locales, con el fin de iniciar una evacuación delicada de pasajeros y parte de la tripulación, considerados por la OMS como «contactos de alto riesgo».
En Tenerife, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se desplazó para supervisar el desembarco y difundió una carta abierta a los habitantes de Canarias en la que aseguró que el riesgo para la salud pública es «bajo» y que «esto no es otro covid». Sin embargo, también admitió que la cepa detectada en el crucero «es grave» y recordó que tres personas perdieron la vida.
El operativo se produce después de que las autoridades de Canarias se opusieran firmemente al atraque del MV Hondius, que finalmente fondeará frente a la costa antes de las evacuaciones. Antes del traslado a las islas, Ghebreyesus se reunió con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien defendió en X que ofrecer al crucero «un puerto seguro es un deber moral y legal». El contraste entre esa defensa oficial y la inquietud expresada por parte de la población local vuelve a situar el foco sobre la rendición de cuentas y la necesidad de vigilancia institucional en una operación de alto impacto sanitario y social.
