Edgar Morin, sociólogo y filósofo francés, falleció este viernes en París a los 104 años. La muerte de una de las figuras más influyentes del pensamiento contemporáneo reactiva el peso de una obra construida durante más de ocho décadas y de una trayectoria pública vinculada a la resistencia frente a los extremos ideológicos y a la revisión crítica del poder.
Nacido en 1921, Morin desarrolló la teoría del “pensamiento complejo” y publicó aproximadamente cuarenta libros en los que cruzó Historia, Filosofía y Ciencia, dejando una huella decisiva en el análisis sociológico moderno. El presidente francés, Emmanuel Macron, lo definió como el “pensador del siglo”, en una reacción que reflejó el alcance transversal de su figura entre corrientes de izquierda y de centro en Europa.
Su recorrido político también quedó marcado por hechos decisivos del siglo XX: fue activista antifascista y pacifista en la década de 1930, integró la Resistencia frente a la ocupación nazi y militó en el Partido Comunista Francés entre 1941 y 1951, hasta su expulsión disidente. Ese itinerario, atravesado por compromiso y ruptura, vuelve a colocar en primer plano una señal de alerta institucional siempre vigente: la necesidad de fiscalizar las estructuras de poder y de no confundir unanimidad pública con ausencia de debate crítico.
